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La otra cara del Coronavirus

Dentro de todo este ambiente caótico, de compras compulsivas, de miedos e irresponsabilidades emerge una tímida realidad que va cobrando cada día que pasa más fuerza, energía y vigor.

Estoy hablando de un gran inmenso despertar masivo a la solidaridad, a la ayuda desinteresada, a la responsabilidad, al sacrificio a favor del resto de la población, a la compasión.

Estoy hablando de una re-conexión con el amor que todos llevamos dentro y que teníamos olvidado.

De acuerdo, es cierto, hay muchos aspectos negativos, unos perfectamente visibles ahora mismo y, otros, no tan visibles de los que seremos conscientes cuando se vuelva a la normalidad.

Sin embargo, esta situación está mostrando una serie de cosas a la población española. Imagino que al resto del mundo también, en la medida que les haya tocado vivir la situación actual o parecida.

Nos muestra que el trabajo y las obligaciones familiares son compatibles en muchos puestos de trabajo, que la presencia física en la empresa no es tan necesaria como siempre hemos creído, que hay otra manera de trabajar más relajada que te permiten ser persona a la vez que un trabajador.

Nos muestra que la contaminación se puede reducir en la medida en que todos queramos reducirla a través de nuestra colaboración. Claro que ahora estamos confinados en casa y cuando todo pase volveremos a la normalidad y el gran champiñón de contaminación volverá a aparecer en pocos días de vuelta a la rutina. Pero, ¿no debería de ser igualmente prioritario y preocupante el índice de contaminación que respiramos?

Nos muestra que el trabajo y el dinero no es lo más importante si no tenemos salud para disfrutarlo. Es una lástima que tenga que pasar este tipo de cosas para que nos demos cuenta de que sin salud…..no hay nada.

Nos muestra que si todos aunamos fuerzas somos capaces de cambiar el mundo.

Particularmente, pienso que no se trata de un virus que afecta a la salud, sino que estamos ante un virus económico a nivel mundial. Son momentos muy importantes los que estamos viviendo, de un gran despertar de conciencia masivo a los valores reales de la humanidad. Momentos en los que algunos se enfrentan a sus peores miedos y que tendrán que trabajarlos particularmente. Pero, también momentos de mucha luz y de una energía de altísima vibración donde no hay cabida ya para un viejo sistema económico que se alimenta de la vida, la salud, y la felicidad de las personas.

No puede coexistir la solidaridad, la humanidad, la compasión, la tolerancia, el respeto, el amor con un sistema económico frío, absolutista en el cual solo prima la ganancia sin tener en cuenta quién o qué caiga. Solo hay cabida para sistemas económicos en los que las personas signifiquen más, mucho más que el dinero, en los que se respete el derecho a la vida, a la salud, a la vivienda, a la alimentación, etc de las personas.

El virus se presenta de forma física atacando a través de la salud, sin embargo, su mayor ataque es contra el sistema, el cual cae y seguirá cayendo en picado. Nuevos valores éticos y morales asomarán en los políticos y en la mayor parte de la población que hagan cuestionarse todo el sistema de nuevo. Esperemos que hagan caso al primer aviso y no se tenga que dar otra circunstancia grave para que se den cuenta de que las personas están despertando su conciencia a los verdaderos valores morales y éticos característicos de la humanidad.

Así pues, nos muestra que todo lo que hemos vivido estuvo bien hasta ahora que prima cambiar.

Responsabilidad 100%

 

Mi marido se separa de mí porque le han incitado a hacerlo, porque le han hecho magia o porque le han comido la cabeza. Ejemplos como este hay miles adaptados a cada caso y a cada circunstancia.

Pero, seamos realistas.

El campo no se quema si no está lleno de pasto y matojos secos, tan solo le hace falta una pequeña chispa para que se provoque un incendio y el fuego arrase el campo.

La chispa, el detonante, puede ser cualquier cosa y proceder de cualquier lugar, sin embargo, el incendio no tendría lugar si no estuviera poblado de pasto y matojos secos.

Siguiendo con el ejemplo anterior: los sentimientos secos y estériles ya habitan en su interior cuando se encuentran con una chispa que los hace arder. Y ese corazón seco, sin sentimientos, es producto del trabajo y cuidado de la pareja. Uno y otro han provocado ese estado. Nadie más.

Todo cuanto acontece en tu vida es fruto de tus pensamientos, de tus emociones, de tus palabras y de tus actos:

Tus actos no dicen nada de ti porque van de acuerdo a cómo quieres mostrarte ante los demás.

Tus palabras dicen mucho de ti cuando de tus labios salen palabras cargadas de odio, de resentimiento, de ira, de venganza; hablan tanto como cuando de tus labios salen palabras de amor. Sin embargo, unas palabras pesan más que las otras. Imagino que sabrás cuáles.

Tus pensamientos y emociones lo dicen todo de ti. Si tus pensamientos y emociones son positivos orientados a la tolerancia, el respeto, la compasión, el perdón y el amor o, si por el contrario, van orientados al odio, a la intolerancia, la venganza, a la ira, etc.

Y sobra decir que debe de haber una coherencia entre tus actos, tus palabras, tus pensamientos y tus emociones.

En tu vida habrá amor si en tu interior hay amor, habrá prosperidad si dentro de ti si te sientes a gusto, te realizarás profesionalmente si tu personalidad ha sido bien construida, disfrutarás paz y tranquilidad cuando alcances la conciencia adecuada respecto al amor, el respeto, la tolerancia, etc,

En contra obtendrás desamor y separación cuando en tu interior resida el odio, problemas económicos y laborales cuando tu personalidad sea endeble, infelicidad cuando no estés bien contigo mismo, vivirás en la ira, el odio y la venganza mientras no encuentres el amor y el respeto que has de tener hacia ti mismo.

Es hora de entender todo esto y responsabilizarse al 100% de tu vida, de todo cuanto acontece en ella tanto en el exterior como en el interior.

Es hora de aceptar que solo tú eres responsable del sufrimiento en el que vives.

Cansado de las sectas espirituales

 

Hay quien dice que la nueva forma de pensar, de sentir y de ver al ser humano como una conciencia plena y elevada responde a un engaño y a una estafa en cuya sombra reside un interés económico.

Hay quien dice que este nuevo movimiento es tan solo una moda y que, como tal, con el tiempo acabará desapareciendo.

Los grandes cambios sufridos durante la historia de la humanidad siempre dieron comienzo con un gran cambio o sacudida espiritual, dando paso después a una nueva era o etapa totalmente diferente a la anterior, a una etapa de mayor evolución.

Se dice de nosotros, los espirituales, que somos estafadores porque, a quien quiere escuchar y tiene oídos, le mostramos el otro lado de la moneda. De la crueldad de los seres humanos ya  todos somos conscientes, de la bondad y del amor pocos son conscientes de que existe y de que, además, reside en sus corazones.

Somos perseguidos, acosados por las redes y por privado, somos denunciados falsamente ante estamentos gubernamentales con el fin de que nuestros labios se sellen y no pronuncien aquellas palabras que les llevará a observar la crueldad de sus actos, palabras que les hará despertar y ser responsables de sus actos, palabras que harán caer su estado de confort inculcado, imaginario e irreal.

Cada día que pasa observo cómo el número de estos nuevos espirituales aumenta y cómo comienzan su labor de divulgación: científicos renombrados, médicos y doctores, policías, abogados,  periodistas, curas y sacerdotes, en todas las profesiones, en cualquier lado que te encuentres podrás encontrar un nuevo espiritual y, ante cuya presencia, simplemente siendo, cualquier persona  se siente mejor.

No se pueden sellar nuestros labios porque emitimos con el corazón. Es indiferente los medios que usen para callarnos porque todo eso serán ladrillos que utilizaremos para seguir construyendo mucho mejor.

La historia de la humanidad se repite una y otra vez, siglo tras siglo y estamos siendo espectadores de un gran cambio de conciencia en la humanidad, un cambio que nos permitirá sembrar el amor incondicional en la Tierra y que dará paso a una sociedad más humana, realmente humana.

Da igual que estén realizando una cruzada contra los espirituales, simplemente son los coletazos que da un pez cuando es sacado del agua, presto a morir. Tan solo hay que esperar.

La realidad cambiante

Lo que es ya no es ni será, lo que pudo ser se desvaneció, y lo que sería ya no se dará.

La realidad cambia en cuestión de segundos, cualquiera puede cambiarla.

Todos tenemos ese poder.

Sin embargo, no me gusta esta realidad cambiante. A veces, añoro cuanto guardaba su imperfecto, alocado e incomprensible orden.

Ahora debemos construir nuestra realidad a sabiendas que cualquiera podrá cambiarla.

No sé cuánto durará este último tramo, seguramente más de lo que deseara pues la desesperación deja huella profunda en el deseo, luchando mente contra mente.

Aprovecha tu tiempo

 

Cuando el sol asoma se abre una nueva posibilidad para cambiar tu vida. Cada día es una nueva oportunidad.

Cada noche nos brinda la ocasión de revisar lo acontecido durante el día y el silencio necesario para que la luz interior ilumine los cambios.

Aprovecha la dualidad poniéndola a tu servicio.

No dejes que el pasado queme tu futuro

 

Los problemas son como un puchero puesto al fuego. No se pueden solucionar si te resistes a salir del fuego. La comida del puchero no se puede comer si no se enfría.

Puedes pedir ayuda para lograr salir del fuego, de los problemas pero si, en ese proceso, sigues anclándote en el pasado, la mano que te ayuda se apartará porque nadie puede tirar de ti hacia arriba cuando tú tiras hacia abajo.

Para volar hay que tener alas e intención y deseo de volar, no se puede volar amarrado a la tierra, a tu pasado, arrastrando el ayer que permanece en el hoy.

¿Quién decide qué ingredientes meter en el puchero, quién el tiempo de cocción, quién cuando apagarlo y enfriar?

Uno mismo es quien tiene la respuesta a todas las preguntas, uno mismo quien tiene la capacidad de decidir, uno mismo.

Sólo depende de ti: volar hacia el futuro o permanecer muerto en el fuego del pasado y del presente.

Deja de rememorar el pasado, deja de evocar lo que fue y sigue siendo pero que jamás podrá ser lo que deseaste que fuera; salta del puchero y apaga ya el fuego, comienza no prestando atención al pasado que es tu hoy, desecha los recuerdos, proyéctate en el futuro que deseas tener.

La enfermedad no existe, es una ilusión.

Nuestro sistema de creencias está anclado en un punto falso por siglos de manipulación, donde se ha ido inculcando que enfermar es algo corriente y normal, donde los medicamentos son necesarios para tener una mínima salud, donde la mayoría de las enfermedades se heredan.

Nada más lejos de la realidad…..

La enfermedad es algo corriente y normal porque nuestra forma de vivir es anormal, vivimos para trabajar y para aportar y ser algo estipulado, lejos de ser y aportar aquello que deseamos. Nuestro estilo de vida es lo que ha hecho que enfermar sea visto como algo cotidiano y normal.

Los medicamentos no curan, esconden la enfermedad y, la mayoría de ellos, son prescritos como medio de prevención y cuyo resultado es el origen de otras enfermedades causados por ellos.

Se nos ha hecho creer que la enfermedad está disponible en nuestros genes desde que nacemos pero, tal cual, es erróneo. Pensamos que si nuestro padre murió de infarto nosotros moriremos de infarto, si nuestra abuela o nuestra madre tuvo diabetes nosotros tenemos muchas probabilidades de padecer diabetes.

Fijáos en esto….”pensamos que….” Ese es el detonante.

En realidad, la enfermedad no se hereda, no es hereditaria. Lo que realmente se hereda, y queda disponible en nuestros genes, es la creencia en la enfermedad. ¿Y quién de nosotros, hoy en día, no cree en la enfermedad?

Claro que no puedo demostrar esto científicamente pero sí bajo una observación de las circunstancias actuales que nos rodean.

Si considero al ser humano como un ser espiritual que lleva encarnando cientos de siglos durante, los cuales, ha experimentado cientos de enfermedades; si éstas fueran realmente hereditarias el ser humano, recién encarnado, siendo un bebé, ya estaría gravemente enfermo de múltiples enfermedades. No le dejarían apenas vivir.

Sin embargo, el ser humano reencarna y, en algunos casos, desarrolla durante su vida determinada enfermedad, en otros casos, no la desarrolla y, cada vez más habitual y frecuente, se vienen dando los casos en que las enfermedades conocidas y, cada vez más habituales, las enfermedades raras, se dan a más temprana edad.

Lo que hace que se desarrolle la enfermedad en unos casos, en otros no y en edades cada vez más tempranas tiene mucho que ver con la reencarnación.

Todos observamos cómo nuestros hijos son totalmente distintos a cómo éramos nosotros, no me refiero a intelectualmente, sino a su sistema de valores éticos y morales. Observamos cómo algunos, desde muy pequeños, tienen claro que han de amar a los animales, algunos no quieren comer carne, otros te hablan de sus ángeles como algo normal, quienes recuerdan parte de sus vidas, quienes ven a los fallecidos vagando por sus casas, quienes se sienten dados de lado en sus colegios por su forma de ser, por no gustarles los juegos bruscos, etc. etc.

Podemos decir que nuestros hijos son de un nivel espiritual más elevado que el nuestro, de hecho, son nuestros maestros, vienen a enseñarnos dónde nos equivocamos para que podamos corregirlo. Esto es algo que muchos de nosotros tenemos claro.

Siendo de un nivel espiritual más elevado, lo normal es que quieran, al encarnar cargar con aquellas cosas no resueltas en la familia y que deban ser solucionadas. De hecho, es así como sucede.

Nuestros hijos heredan todo aquello que no estaba resuelto en el momento de su concepción, me estoy refiriendo a una infinidad de problemas, enfermedades, bloqueos, limitaciones, etc de las cuales muchas veces no somos ni tan siquiera conscientes.

Qué carga es la que acepta cada hijo que traemos al mundo es algo que depende de su potencial y capacidades espirituales para resolverlas y, por supuesto, es de libre elección.

Todos sabemos que venimos a experimentar y que, gracias a esa experimentación, podemos lograr un desarrollo y crecimiento espiritual. Así que a todos nos apremia liberar y liberar los mal llamados problemas en las que debemos incluir la enfermedad.

Normalmente, cuando sucede este tipo de cosas en la familia, solemos hablar de que existen patrones. Decimos que un patrón es repetitivo cuando el mismo hecho se repite en distintas personas del árbol familiar.

La enfermedad, al fin y al cabo, no deja de ser un patrón hereditario.

Si unimos los dos conceptos: que, en cada concepción, encarna un ser de mayor elevación espiritual, que encarnamos para solucionar y liberar los mayores obstáculos que nos lastran; entonces, por lógica, en cada familia habrá un miembro que cargue con tal enfermedad, de igual manera que, otros miembros, cargarán con ciertos aspectos bloqueantes y/o limitantes que se den en la familia.

Por eso, cada vez son más los casos en los que la enfermedad se da en niños cada vez más jóvenes, incluso en bebés recién nacidos. Vienen ya con esa carga porque son capaces de liberarse de ella, forma parte de su aprendizaje y, por supuesto, también de su enseñanza a quienes le rodean.

Por otro lado, hay personas que, no habiendo asumido dicho carga, acaban desarrollando la enfermedad que anteriormente tuvo su padre, madre, abuelo, … El sistema de creencias es lo que se hereda. Observen atrás a su familia, a sus abuelos y bisabuelos y descubrirán cómo han ido progresando en sus creencias y todos los miembros, prácticamente, han ido al unísono en su sistema de creencias.

Así que, al heredar el sistema de creencias cualquier cosa que experimente como algo traumático o negativo, puede hacer despertar la idea en la enfermedad familiar y desarrollarla.

Llegados a este punto algunos pensarán que es indiferente el motivo por el que se origine la enfermedad puesto que la misma se origina y es algo real, algo físico; entonces, ¿por qué digo que es una ilusión?

Es muy sencilla la explicación, tanto que parecerá increíble.

Es una ilusión porque si lo que heredo es una creencia significa que lo ha creado mi mente y si mi mente puede crearla también puede eliminarla. No existe, si yo no quiero. Todo depende de mí, de nadie más.

El mayor engaño, aborregamiento de masas.

 

Llega el mes de diciembre y todas las personas de nuestra sociedad empiezan a hacer planes y organizar la agenda para festejar  la festividad de la Navidad y el Año Nuevo.

Y qué celebramos? El nacimiento de un Cristo que no nació en Belén, ni nació en el mes de diciembre ni en invierno tan siquiera. Lo celebramos derrochando una cara comida, adornando la mesa y la casa, vistiéndonos de gala y haciendo miles de regalos, mientras más mejor. Pero, no era Jesucristo pobre? Predicaba sobre la riqueza? Hablaba a sus discípulos que le honraran con ropas y comidas caras y le ofrecieran regalos?

Alguien se ha parado a pensar y a preguntarse….¿Esto de qué va? A quién le interesa celebrar esta festividad? De dónde viene? Para qué se celebra?

Es curioso que la base de la festividad, el nacimiento de Jesús, esté sustentada en algo que no sucedió, en una palabra, en una mentira.

Curioso que exista esta celebración en la que, una vez al año, se nos permite sentir amor porque el resto del año ya se encargan de provocarnos todo tipo de emociones y pensamientos insanos. Ahora, eso sí, una vez al año se nos permite sentir amor pero cuando ellos quieren y como quieren que sea. Ah pero ese permiso les tiene que dar algún beneficio, así que nos jalean para sentir ese amor ficticio (que el resto del año brilla por su ausencia) y nos animan a comprar todo tipo de cosas porque ya se ocuparon de implantarnos  mentalmente cómo es la fiesta idílica a través de la televisión. Lucrarse se lucran de lo lindo.

Hace ya mucho tiempo que, en vista de que no podían acallar a los cristianos, se inventaron esta fiesta, alejada de lo que realmente pasó y fue y, desde entonces, hemos seguido como borreguitos al matadero. Ojos que no ven, corazón que no siente. Así nos taparon la boca y los ojos en aquellos momentos, el miedo hizo el resto, un miedo que sigue, hoy en día, encubierto bajo una celebración ficticia llena no de amor sino de lujuria, embriaguez, despilfarro, etc. etc.

Qué es, en realidad, esta fiesta llamada Navidad???¡¡¡¡¡

Y no hablemos del Año Nuevo…. A ver, bajo qué calendario el día 1 de enero es año nuevo? Todo depende de dónde vivas y de la cultura que te rodee…no es cierto?

Alguien  instauró un calendario….muy bien, bajo qué criterio? Así que celebramos el año nuevo porque alguien así lo dispuso, qué curioso….

No voy a hablar de otras culturas, aunque la China es, bajo mi parecer, la más ajustada en su celebración al Año Nuevo. Si evitamos los criterios humanos y sus reglas, normas y cánones, preceptos, leyes y otras….tan solo nos queda observar el ciclo de la propia Naturaleza.

Cuándo inicia el año la Naturaleza? En primavera, es cuando todo renace. Es absurdo celebrar el nuevo ciclo en pleno invierno cuando todo duerme, o en otoño cuando todo decae, o en verano cuando está en su máximo apogeo.

Pero celebramos el Año nuevo en contra de la Naturaleza y celebramos la Navidad en contra de Cristo…Increíble.

Esto es el mayor engaño que ha conseguido aborregar a una cantidad muy muy grande de personas y, a partir de este escrito, habrá quien me llame loca y seguirá tan a gusto en el redil.

 

¿De verdad amas a los animales?

 

Hace ya mucho tiempo que una de mis alumnas dejó de hablarme por expresar mi contrariedad respecto a lo que, de buena fe, hacía con los gatos abandonados. Hoy, tras varios días mordiéndome la lengua, he vuelto a expresar mi visión particular sobre los abusos que cometemos, bajo el escudo del  amor, hacia los animales. Y, como es normal, mi visión está lejos de ser comprendida.

Con este escrito no pretendo encontrar a alguien que me entienda o que esté de acuerdo con lo que exprese; todo lo contrario, necesito decir en alto y, públicamente, lo que siento porque tengo la esperanza de que alguna persona tras leerlo pueda ver con sus ojos internos el daño que hace y que se hace así misma.

Ante todo hemos de saber que somos seres espirituales, que todos los seres vivos son seres espirituales y, por tanto, tanto las personas como los animales y las plantas tienen alma, un alma espiritual.

Y como seres espirituales, todos nosotros, nos reencarnamos en cuerpos físicos para experimentar en este planeta y, a través de esa experiencia de búsqueda de la luz, aprender y crecer espiritualmente para conseguir nuestro objetivo.

Las formas de experimentar y las experiencias que vamos a tener suceden de acuerdo a unos compromisos que espiritualmente contraemos entre seres antes de encarnar, todo ello con la finalidad de poder solventar dichas experiencias y aprender de las mismas.

En este planeta no sólo encarnamos los seres humanos, también acuden, de igual manera, los animales, esas bellas almas que nos sirven con un amor incondicional tan grande que más quisiéramos tener las personas.

Algunos acuerdan encarnar en tal perro cuyo dueño fallece y pasa el resto de su vida velando su tumba. ¡Qué bello nos parece este gesto¡ Y el hecho es que, el suceso, se hace eco viral y sale en las noticias de todo el mundo. Pero nadie se pregunta por qué y para qué. Obedece a un acuerdo previo al que ambos seres llegaron para despertar al amor incondicional a la sociedad.

Cuando estos animales realizan este tipo de actos u otros, como los perros que salvan a sus dueños, gatos que avisan de los peligros, etc, las personas nos asombramos de que tengan valores de tan alto nivel.

Sin embargo, otros muchos animales encarnan para sufrir experiencias muy traumáticas de vejación, violación, violencia, abuso, maltrato. Igualmente, esta serie de experiencias obedece a un preacuerdo antes de encarnar con los seres espirituales involucrados; es decir, el resto de animales y los seres humanos.  Todos ellos encarnan con el firme propósito de experimentar dentro de su aprendizaje aquello que deban y, conjuntamente, poner de manifiesto, enseñarnos dónde y cómo nos equivocamos.

El corazón de las personas se rompe cuando observan las vejaciones y atrocidades que se cometen contra perros y gatos. Y, rápidamente, por sus bocas y sus corazones, salen improperios y, alzándose en jueces, dictaminan, sentencian y condenan a las personas autores de tales hechos, abandonándose a la ira, al enojo y sin mirar más allá de la absurda realidad.

Que todo es una novela, en la que los actores, animales y personas, actúan para dar un argumento que mostrar al resto de seres. Es decir, que todo está acordado para que el animal experimente lo que ha venido a experimentar para aprender, a la vez que se pone de manifiesto su ayuda incondicional al ser humano, sacrificándose para sacar a la luz aquéllas cosas que realizamos de manera insana en contra de ellos y de nosotros mismos, Que todos los que intervienen, personas y animales, experimentan aquello que necesitan para su aprendizaje, mientras que, al mismo tiempo, hacen una labor de ayuda a la humanidad entera.

Este juego no es exclusivo de los animales, existen seres que encarnan en personas que son asesinadas a corta edad, como el Pescaíto, un claro ejemplo de este tipo de contratos espirituales a los que me estoy refiriendo. Un acuerdo que conlleva unos hechos que hacen explotar en ira, rencor y odio a la sociedad. Y que, por supuesto, tenía que hacerse viral y ser afamado el caso, para que la madre de Gabriel pudiera dar una gran lección a la sociedad Española.

Hasta ahora, según os voy contando, estaréis más o menos de acuerdo porque aún no he entrado en aquellos actos que, supuestamente, hacemos por amor hacia los animales. De la misma forma que la persona maltrata a su pareja, por amor, porque la ama demasiado.

Abanderando el amor, las personas cometemos verdaderas locuras.

Pero ¿es realmente el amor lo que nos hace cometerlas o más bien el egoísmo?

Nos apena y entristece ver a perros y gatos abandonados, famélicos, muertos de hambre, en malas condiciones, cómo procrean y se agranda el número  de animales que bajo nuestra puerta aparecen.

Del corazón sale un sentimiento de pena hacia ellos que acallamos después tomando medidas drásticas sobre ellos, pero eso no importa porque esas medidas nos hará sentir bien y el número de abandonos será menor o no pero conseguirá que no prolifere por la procreación natural del animal.

Abanderando el amor que sienten hacia los animales, unas personas sacan con violencia de las calles a gatos y perros para castrarlos, otras los sacan del lugar donde les están maltratando, otras les saca de la calle y les busca un dueño al cual no se adaptan  y, todos ellos, están violando los derechos de esas almas para aprender por el medio escogido y para ofrecer el servicio que desearon. Todas esas personas están impidiendo el desarrollo y aprendizaje de esos seres, ralentizándolo.

Actuamos pensando con la mente qué es lo mejor para el animal pero, en realidad, lo que nos mueve es puro egoísmo, no podemos soportar o no queremos ver todo ese abandono y ese maltrato y, por ello, buscamos una forma de aliviar nuestro dolor provocando más dolor.Son cuerpos en los que residen sus almas y avasallamos sus cuerpos, lo violamos, lo profanamos sin tener en cuenta ese ser espiritual que viene a aprender y a enseñar, exactamente, igual que nosotros.

Vivimos unos momentos en los que, abanderando el amor, sentamos en nuestra mesa para comer al perro, le dejamos dormir en nuestra cama con nosotros, les vestimos como personas, les llevamos a la peluquería para hacerle mil ideas en sus pelos, incluso hay quien los lleva a recibir masajes, saunas y baños especiales para ellos.

Cuánto les queremos que no les permitimos vivir tal como han elegido¡¡¡¡, como un perro, un gato, un animal de compañía.

Como dije hace años, dónde se ha ido la Humanidad que trata al animal como una persona y a la persona como un animal?

Bajo la bandera del amor, compramos mascotas exóticas y no tan exóticas para tenerlas encerradas en una pequeña jaula solo por el placer de observarlas y agrandar nuestro ego cuando vengan las visitas.

Podría poner mil ejemplos más de las barbaridades que cometemos con los animales de compañía pero, cada cual que se observe asimismo y lo que recibe a diario y medite sobre la situación.

La realidad es que no sentimos respeto por todas esas almas y nos provoca tanto dolor los actos, que como personas cometemos contra ellos, que preferimos actuar bajo el egoísmo para acallar nuestra mente y no meditar sobre la verdadera razón por la que se nos presenta.

Quien haya llegado leyendo hasta aquí quizás esté haciendo un balance de sus creencias y opiniones y, espero que siga meditando más allá porque, todos y cada uno de los animales tienen alma, todos son seres espirituales. Y seguimos poniendo en nuestra mesa su carne, nos vestimos con su piel, nos adornamos con sus huesos. Todo ello para abastecernos de más energía densa, de más bloqueos originados por nuestros actos, todo para no salir de esta rueda oscura, es preferible creerse el amo del mundo que ver, ciertamente, que todos somos uno y que lo que haces a un animal te lo estás haciendo a ti mismo y viceversa.