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Llegó el momento de trabajar

 

El mundo entero paralizado, la humanidad sumergida en el miedo y recluida, todos al mismo nivel, mientras la Tierra se recompone, descansa y toma aliento para su próximo paso.

Es en este momento caótico cuando debemos empezar a realizar el propósito por el cual estamos aquí.

Es muy posible que caigamos en la separación pensando que hay dos energías contrarias enfrentadas, buscando el origen incierto, oculto y escondido de cuanto acontece en estos días. Es muy posible que caigamos en el miedo a la enfermedad y nos sumerjamos en un mundo de remedios, medicinas, alimentos, etc que nos puedan ayudar. Es muy posible que caigamos en la impotencia y en la frustración y tendremos que trabajarla interiormente.

Lo verdaderamente importante es que Todo está bien  y Todo sucede para el bien mayor de Todos.

Si esta premisa está anclada en tu corazón entonces empezarás a observar todo lo positivo que las circunstancias actuales ofrecen pero también observarás cuál es tu cometido y para qué estás en este momento aquí, en esta ciudad, en este barrio, en este bloque.

Te has estado preparando para ser el sostén de tu familia, de tus amigos, de tus vecinos, de tus conocidos de barrio. Aportando calma, confianza, tranquilidad y seguridad en el proceso. Aportando una sonrisa llena de amor con quien te cruzas por la calle o en el supermercado. Dejando ver otra forma de vivir la vida desde otra perspectiva. Aconsejando cómo afrontar desde otra polaridad esta situación y de cómo eliminar el miedo de tu mente y de tu cuerpo, de cómo la mente es tan poderosa que puede cambiar el miedo por valor, la impotencia por poder, la frustración por éxito, la pena por alegría, la tristeza por felicidad, el estrés por calma….

No indagues más en los orígenes oscuros de lo que está sucediendo, no sigas el recuento de infectados por coronavirus, no incursiones en los miles de videos que hablan de impotencia, de masificación en hospitales. Simplemente sé consciente de que todo existe pero no lo mantengas en tu mente ni en tus emociones. Aporta a la comunidad lo que realmente puedas aportar: ayudando a tus vecinos o familiares cercanos pero no te involucres en dires y diretes que solo hablan de separación entre la humanidad, que solo trasmiten ira, incomprensión, frustración y miedo.

Todo tiene un fin positivo y en su debido momento saldrá a la luz.

Del Cielo a la Tierra

Del cielo a la tierra

Muchos somos los que hemos despertado o estamos despertando y, en mayor o menor medida, hemos conectado con la divinidad, con la fuente, con el origen.

Hemos subido arriba y hemos descubierto quiénes somos, de dónde y venimos, a qué hemos venido.

Hemos descubierto dónde está nuestra casa, nuestro verdadero hogar, nuestro origen y hemos experimentado una paz y un amor que jamás antes habíamos sentido, de tal forma que solo queremos estar arriba, deseamos estar conectados con lo superior constantemente porque el bienestar que se siente es inmenso.

Y dentro de esta vuelta a casa, de este descubrimiento, muchos hemos llegado a estar más arriba que abajo. La red de internet se ha llenado de canalizaciones, de mensajes de guias, maestros, seres superiores. De igual forma, el deseo de aprender y seguir “recordando” ha ido creciendo de manera que la red está copada de cursos y talleres para que podamos seguir aprendiendo lo ya aprendido.

Hace ya unos meses que vengo diciendo que es hora de dejar de hablar, de dejar de leer y releer los pensamientos y sabidurías de los maestros, es hora de dejar de aprender porque es hora de “actuar”. Lo vengo diciendo un tiempo atrás y, sin embargo, nunca lo vi tan claro como ahora.

Se está muy bien arriba, cierto. Pero vivimos en la Tierra, estamos anclados a ella, es nuestra Madre, es quien nos alimenta, nos cobija y nos protege y, sin embargo, que a gusto se está arriba.

Esa es la cuestión. Todos sabemos ya que estamos aquí porque nosotros mismos los decidimos, todos sabemos que bajamos con un propósito individual y un propósito conjunto. Y, qué hacemos? perdernos en los laureles de arriba. Olvidarnos de que bajamos para despertar al conjunto de la humanidad, de que bajamos para elevar el nivel vibracional de la Tierra y de sus ocupantes.

Así que como si hubiéramos sido sacudidos por un plumero, hemos sido devueltos a nuestra procedencia actual, nuestra querida Tierra, a la cual nos debemos dedicar.

Por decirlo más resumidamente nos han enseñado quiénes somos y a qué venimos, nos han dado las herramientas y los conocimientos necesarios para nuestro trabajo pero, como tontos, nos hemos quedado flotando arriba, así que nos han devuelto a la Tierra porque lo que conocemos ya no tiene retroceso, lo que sabemos queda en nuestro corazón, y se nos pide que actuemos en la Tierra que es nuestro real propósito y objetivo.

Y es a ella a quien debemos atender. ¿Realmente nos damos cuenta del poder de la madre Tierra? La acribillamos con hormigón, rasuramos sus árboles y acabamos con sus especies, por no hablar de otra serie de barbaridades que cometemos en ella. ¿Y qué hace la Tierra? Volver a regenerarse para asegurar nuestra alimentación, protección y cobijo, como buena madre.

Es aquí donde debemos actuar y no repitiendo palabras ya dichas, ya experimentadas sino con actos, con hechos, hay que actuar.
Y os preguntaréis ¿de qué manera podemos actuar? Bien, cada cual tiene un cometido, es un maestro en un área concreta, pues activémosla. Además, aparte de nuestra maestría concreta tenemos otra serie de conocimientos que no llevamos a la práctica por….”me da verguenza decirlo” “no lo van a enteder”, “se van a reir de mi”.

Empecemos a hablar claro y a decir lo que realmente pensamos y sentimos al respecto de las cosas que surjan, no os calléis porque vuestro comentario quizás haga sonreír a quienes os oigan de primeras pero les dará qué pensar. Y, en el momento, en que vosotros confiéis en vosotros, en vuestros conocimientos, en vuestra sabiduría, los demás que os escuchen empezarán a cambiar y a sopesar vuestras palabras.

Cambiando tú, cambia tu entorno.

Así se logra despertar a quien aún permanece dormido.

Recordemos que somos hijos también de la Madre Tierra y que hemos venido a ayudarla y únicamente podremos hacerlo si la conciencia individual se eleva del nivel en el que está, logrando que individualmente la conciencia se eleve, habrá un conciencia colectiva más elevada.

No podemos hacer mucho pensaremos, tal y como está la situación en España. Pero no podemos pretender que cambie desde arriba porque lo que sostiene a los de arriba son precisamente los de abajo, compuesto por millones de individuos cada uno con su conciencia.

Así pues, actuemos. Divulga tu conocimiento. Siembra tu campo, elabora tus cremas y tus jabones, únete a la Tierra, compréndela, respétala, agradécela, ámala y ayúdala de la forma en que cada uno pueda pero actuemos.

Geopatías.- Qué son y cómo nos afectan

geopatologia

Qué son y cómo nos afectan las Geopatías?

La palabra Geopatía deriva del griego “geo” (Tierra) y “pathos” (enfermedad) y se utiliza para denominar una zona o lugar donde la emisión de las radiaciones electromagnéticas emanadas de la Tierra pueden afectar a la salud física o psíquica de las personas.

¿Cuáles son estas energías telúricas?

* Las venas de agua subterránea o ríos subterráneos, mientras mayor sea el caudal o su velocidad, más nocivo para nuestra salud. Lo cual se agrava aún más si la energía que emana está originada por corriente de agua sucia subterránea, de desechos.

* Las chimeneas cosmotelúricas, respiraderos de radiación que surgen aleatoriamente del subsuelo son una de las más peligrosas.

* Las redes telúricas de Hartmann y la red de Curry que rodean al planeta y sirven que que descargue parte de la energía que genera dentro de sí mismo, de parte que le llega del Universo y de la contaminación electromagnética artificial y que acaba penetrando en la Tierra.

Estas energías telúricas son las más conocidas aunque la enumeración es aún más larga: Vórtices, Malla Peyré, etc.

¿Por qué nos afecta?

Los niveles energéticos de una persona sana ronda entre los 7000-8500 UB (unidades Bovis) y para que la radiación que recibe la persona se considere nociva ha de estar por debajo de las 6000 UB, cantidades muy pequeñas pero suficientes para alterar nuestra salud.

Cómo nos afecta?

Si permanecemos durante mucho tiempo sobre ellas acaban afectando al sistema nervioso, endocrino y hormonal, principalmente. Nuestro nivel energético va bajando y originando un lugar idóneo para las bacterias, por ejemplo, que necesitan de una energía de entre 3000 y 4000 UB, las personas enfermas de cáncer suelen vibrar entre los 3500-4000UB.

La exposición prolongada a estas energías origina enfermedades en el cuerpo que pueden causar enfermedades degenerativas.

Hasta ahora he oído con frecuencia “enfermé cuando me cambié de casa” ó “no sé qué me pasa pero estar en el trabajo me cansa demasiado”, comentarios así deberían servirnos como un aviso de alarma para averiguar qué está pasando y cuál es la causa.

Qué podemos hacer?

No siempre es la geopatía la causante de todas las enfermedades de cáncer o cualquier otra enfermedad grave pero se ha demostrado que la exposición prolongada a las geopatías degenera en enfermedades muy graves que pueden llegar a ser mortales.

Lo primero es buscar un profesional de la radiestesia que pueda testar si el mal que nos aqueja es debido a una geopatología. De ser positivo el testeo, el radiestesista podrá aportar soluciones bien restaurando bioenergéticamente el cuerpo, bien haciendo cambios en nuestro domicilio o trabajo, usando armonizadores o aumentando la energía y/o neutralizando, etc.

Por último, deciros que la radiestesia no es ninguna técnica de sanación, no exime de seguir acudiendo al médico ni de seguir sus recomendaciones. La radiestesia define dónde está el orígen de nuestro mal y nos proporciona la oportunidad de arrancar de raiz dicho origen, de forma que podamos sanar con garantías.