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Mujer ¿Te cuidas?

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No cuidarse es un defecto muy común en las mujeres: dejarse siempre para el final y, a veces, el final no llega nunca.

Si haces eso, si piensas así, mandas al universo la orden de que tu no vales nada, que tú no te importas nada… estando así la situación ¿qué crees que te mandará?

Lo primero siempre has de ser TU, después TU y después. los demás.

La explicación es muy simple…Solemos atender a nuestra familia pensando que sin nosotras no pueden tirar hacia adelante y lo hacemos aún cuando estamos físicamente enfermas que no podemos tirar de nuestro cuerpo.

¿Qué estamos enseñando a nuestros hijos con eso?

Primero: Que la mujer es un mulo de carga y está para servir.

Segundo: Que la mujer no se respeta así misma ni se quiere, pues estando enferma sigue atenta y trabajando para todos aunque esté muerta de dolor.

Tercero: Que no importa los problemas que tengamos, nuestra madre se hará cargo de ellos, independientemente de cómo se encuentre, los asumirá y los resolverá. Les enseñamos a no ser responsables de sus actos ni autónomos para vivir su propia vida, ni a tomar tan siquiera sus propias decisiones. Les hacemos dependientes.

Cuarto: Cuando enfermas ¿quién te cuida? Nadie. ¿Por qué? No has enseñado a ninguno de tu familia que hay que cuidarse para cuidar a los demás, lo que has enseñado es que hay una madre que lo hará todo…y tu madre no está.

Pero cuando la madre enferma de verdad…..¿Quién cuida de los hijos? ¿Quién cuida de los animales? ¿Quién cuida de la casa? NADIE.

Para cuidar bien y ayudar a los tuyos como en realidad quieres ayudarles TU TIENES QUE ESTAR BIEN; si enfermas no podrás ayudarles porque tu cuerpo lo impedirá, y en caso de que pudieras no podrías ayudarles todo lo que quisieras o pudieras.

Así que ya ves: para ayudar de verdad a los tuyos TU TIENES QUE ESTAR BIEN¡¡¡¡

Cuídate. Respeta los momentos en los que tu cuerpo quiere descansar. Acepta tus propias limitaciones y da en la medida que puedas, no te excedas.

Si no puedes ayudar en determinado momento, asúmelo y compréndelo, pero jamás te lo reproches: Eres MUJER no una Diosa.

Ayuda con amor pero no por obligación. E intenta que los demás acepten cada uno su responsabilidad y tomen sus propias decisiones e iniciativas: todos tienen el derecho de equivocarse, sin los errores no hay aprendizaje ni crecimiento.

Intenta que cada cual resuelva su problema, escucha, aconseja, da ideas pero no sumes tu problema a tu mochila.

Yo soy tu Síntoma

soy tu sintoma

YO SOY TU SÍNTOMA. Hagamos caso de lo que nuestro cuerpo nos esta diciendo.

Hola, tengo muchos nombres: dolor de rodilla, grano, dolor de estómago, reumatismo, asma, mucosidad, gripe, dolor de espalda, ciática, cáncer, depresión, migraña, tos, gripe, dolor de garganta, insuficiencia renal,diabetes, hemorroides, y la lista sigue y sigue. Me he ofrecido como voluntario para el peor trabajo posible: ser el portador de noticias poco gratas para ti.

Tú no me comprendes, nadie me comprende. Tú piensas que quiero fastidiarte, echar a perder tus planes de vida, todos piensan que quiero entorpecerles, hacerles daño o limitarles. Y no, eso sería un completo disparate. Yo, el síntoma, simplemente intento hablarte en un lenguaje que comprendas. Que entiendas.

A ver, dime algo, ¿tú irías a negociar con terroristas, tocando a su puerta con una flor en la mano y una camiseta con el símbolo de «paz» impreso en la espalda? ¿No verdad?.

Entonces, por qué no comprendes que yo, el síntoma, no puedo ser «sutil» y «suavecito» cuando debo darte el mensaje. Me golpeas, me odias, con todo el mundo te quejas de mi, de mi presencia en tu cuerpo, pero no te tomas ni un segundo en razonar y tratar de comprender el motivo de mi presencia en tu cuerpo.

Sólo te escucho decirme: «Cállate», «vete», «te odio», «maldita la hora en que apareciste», y mil frases que me hacen impotente para hacerte comprender. Pero yo debo mantenerme firme y constante, porque debo hacerte entender el mensaje.

¿Qué haces tú? Me mandas a dormir con medicinas. Me mandas callar con tranquilizantes, me suplicas desaparecer con antiinflamatorios, me quieres borrar con quimioterapias. Intentas días con día, taparme, sellarme, callarme. Y me sorprende ver que a veces, hasta prefieres consultar brujas y adivinos para que de forma «mágica» yo me vaya de tu cuerpo.

Y yo, cuando mi única intención es darte un mensaje, soy totalmente ignorado.

Imagínate que soy esa alarma con sirena en el Titanic, esa que intenta de mil formas decirte que de frente hay un Iceberg con el que vas chocar y hundirte. Sueno y sueno por horas, por días, por semanas, por meses, por años, intentando salvar tu vida, y tú te quejas porque no te dejo dormir, porque no te dejo caminar, porque no te dejo trabajar, pero sigues sin escucharme…

¿Vas comprendiendo??
Para ti, yo el síntoma, soy «La Enfermedad».
Qué cosa más absurda. No confundas las cosas.
Y vas al médico, y pagas por docenas de consultas médicas.
Gastas dinero que no tienes en medicamento tras medicamento. Y sólo para callarme.
Yo no soy la enfermedad, soy el síntoma.
¿Por qué me callas, cuando soy la única alarma que está intentando salvarte?

La enfermedad, «eres tú», «es tu estilo de vida», «son tus emociones contenidas», eso sí es la enfermedad. Y ningún médico aquí en el planeta tierra, sabe cómo combatir enfermedades. Lo único que hacen es combatirme, combatir el síntoma. Callarme, silenciarme, desaparecerme. Ponerme un maquillaje invisible para que tú no me veas.

Y sí, está bien si ahora que lees esto, te sientes un poco molesto sí. Esto debe ser algo como un «golpazo a tu inteligencia». Está bien si por ahora te sientes un poco molesto o frustrado. Pero yo puedo manejar tus procesos bastante bien y los entiendo. De hecho, es parte de mi trabajo, no te preocupes. La buena noticia es que depende de ti no necesitarme más. Depende totalmente de ti, analizar lo que trato de decirte, lo que trato de prevenir.

Cuando yo, «el síntoma», aparezco en tu vida, no es para saludarte, no. Es para avisarte que una emoción que contuviste dentro de tu cuerpo, debe ser analizada y resuelta para no enfermarte. Deberías darte la oportunidad de preguntarte a ti mismo: «por qué apareció este síntoma en mi vida», «qué querrá decirme»?.¿Por qué está apareciendo este síntoma ahora?,
¿Qué debo cambiar en mí para ya no necesitar de este síntoma?.

Si dejas este trabajo de investigación, sólo a tu mente, la respuesta no te llevará más allá de lo que has hecho años atrás. Debes consultar también con tu inconsciente, con tu corazón, con tus emociones.

Por favor, cuando yo aparezca en tu cuerpo, antes de correr al doctor para que me duerma, analiza lo que trato de decirte, de verdad que por una vez en la vida, me gustaría ser reconocido por mi trabajo, por mi excelente trabajo. Y entre más rápido hagas conciencia del por qué de mi aparición en tu cuerpo, más rápido me iré.

Poco a poco descubrirás, que entre mejor investigador seas, menos veces vendré a visitarte. Y te aseguro que llegará el día en que no me vuelvas a ver ni a sentir. Al mismo tiempo que logres ese equilibrio y perfección como «analizador» de tu vida, tus emociones, tus reacciones, tu coherencia, te garantizo que jamás volverás a consultar a un médico ni a comprar medicinas.

Por favor, déjame sin trabajo.
¿O piensas de verdad que yo disfruto lo que hago?
Te invito a que reflexiones, cada que me veas aparecer, el motivo de mi visita.
Te invito, a que dejes de presumirme con tus amigos y familia
como si yo fuera un trofeo.
Estoy harto de que digas:
«Ay pues yo sigo con mi diabetes, ya ves que soy diabético».
«Ay pues ya no aguanto el dolor en mis rodillas, ya no puedo caminar».
«Siempre yo con mi migrañas».
Me presumes como si yo fuera un tesoro del cual no piensas desprenderte jamás.

Mi trabajo es vergonzoso. Y te debería dar vergüenza presumirme ante los demás. Cada vez que me presumes, realmente estás diciendo: «Miren que débil soy, no soy capaz de analizar ni comprender mi propio cuerpo y mis propias emociones, no vivo en coherencia, mírenme, mírenme!».

Por favor, haz conciencia, reflexiona y actúa.
Entre más pronto lo hagas, más rápido me iré de tu vida!
Atte,
El síntoma.

Fuente: Internet