Archivos por autor | Mar Tejeda

Dónde me encuentro?

 

 

Algunos os encontráis en una situación confusa, ni en un lado ni en el otro, comprendéis el proceso pero aún no lo asumís internamente, os involucráis en las energías más bajas cuando el sistema así lo requiere. Unas veces en una 3D y pocas en la 5D.

Aquellos que os sintáis identificados con esto debéis de saber que:

  • No es momento para alternar estados. Llegó el tiempo, meses atrás, en que imperaba decantarse y muchos optaron por no tomar esa decisión. ¿Qué ocurre con esto? Mientras vibras en esas energías eres susceptible a energías de baja frecuencia, al principio, podrás limpiarlas y equilibrarte, sin embargo, con el tiempo te conviertes en presa susceptible de ser atrapada de vuelta al sistema y algunas de esas energías de baja frecuencia no saldrán y las intuirás como tuyas propias. No olvidemos tampoco que muchas de esas energías suplantan a tus guías y los canalizas como seres de luz aportándote mensajes camuflados en la luz pero que te apartan de ella. Es momento de definirte ya, ¿en qué estado se encuentra tu conciencia?.¿dónde quieres estar y a dónde quieres llegar?

Actualmente, estamos atravesando, la humanidad entera, un proceso de limpieza muy fuerte, independientemente del Covid. La mayoría de las personas sienten malestares físicos y emocionales. Aquellos que tienen herramientas para corregir ese tipo de malestares y dolencias se encuentran con que no consiguen solucionarlo. ¿Cuál es el motivo? De nada sirve una herramienta por muy buena que sea sino te trabajas de manera consciente. Es momento de prestar atención al cuerpo y hacer lo posible por entender qué te expresa. Es momento de hacer caso a esa pequeña voz que, a veces, suena dentro de ti y la acallas enseguida. Permítete relajarte, descansar, disfrutar de tus hijos y de tu familia, permítete meditar o estar un tiempo a solas, permítete liberarte de responsabilidades que no son tuyas. Permítete, en definitiva, ser tú, hacer realmente lo que deseas y lo que tu cuerpo necesita. Presta toda tu atención a la única actividad que estés realizando en cada momento, centra tu mente en ella, disfrútala y observa lo positivo que aporta en tu vida.

  • Recuerda que eres el único responsable de todo cuanto acontece en tu vida. Si has sabido llegar hasta ese punto también sabes llegar al extremo contrario. Pon la mente a trabajar a tu favor y adiéstrala, frénala cuando te pilles pensando en negativo y oblígala a concentrarse en algo positivo y feliz. Observa los acontecimientos de tu vida como si estuvieras viendo una película y podrás comprender qué pasos estás dando y cuáles deberías de dar para equilibrar tu vida, tus pensamientos y tus emociones. Tómate tu tiempo para preguntarte interiormente por qué piensas o sientes tal o cual cosa y ponte a cambiarlas desde ya.

  • Dedícate exclusivamente a ti, a cambiar todo aquello que debas cambiar que te impide ser feliz. Solo así podrás aportar la ayuda que deseas dar.

 

 

 

 

Llegó el momento de trabajar

 

El mundo entero paralizado, la humanidad sumergida en el miedo y recluida, todos al mismo nivel, mientras la Tierra se recompone, descansa y toma aliento para su próximo paso.

Es en este momento caótico cuando debemos empezar a realizar el propósito por el cual estamos aquí.

Es muy posible que caigamos en la separación pensando que hay dos energías contrarias enfrentadas, buscando el origen incierto, oculto y escondido de cuanto acontece en estos días. Es muy posible que caigamos en el miedo a la enfermedad y nos sumerjamos en un mundo de remedios, medicinas, alimentos, etc que nos puedan ayudar. Es muy posible que caigamos en la impotencia y en la frustración y tendremos que trabajarla interiormente.

Lo verdaderamente importante es que Todo está bien  y Todo sucede para el bien mayor de Todos.

Si esta premisa está anclada en tu corazón entonces empezarás a observar todo lo positivo que las circunstancias actuales ofrecen pero también observarás cuál es tu cometido y para qué estás en este momento aquí, en esta ciudad, en este barrio, en este bloque.

Te has estado preparando para ser el sostén de tu familia, de tus amigos, de tus vecinos, de tus conocidos de barrio. Aportando calma, confianza, tranquilidad y seguridad en el proceso. Aportando una sonrisa llena de amor con quien te cruzas por la calle o en el supermercado. Dejando ver otra forma de vivir la vida desde otra perspectiva. Aconsejando cómo afrontar desde otra polaridad esta situación y de cómo eliminar el miedo de tu mente y de tu cuerpo, de cómo la mente es tan poderosa que puede cambiar el miedo por valor, la impotencia por poder, la frustración por éxito, la pena por alegría, la tristeza por felicidad, el estrés por calma….

No indagues más en los orígenes oscuros de lo que está sucediendo, no sigas el recuento de infectados por coronavirus, no incursiones en los miles de videos que hablan de impotencia, de masificación en hospitales. Simplemente sé consciente de que todo existe pero no lo mantengas en tu mente ni en tus emociones. Aporta a la comunidad lo que realmente puedas aportar: ayudando a tus vecinos o familiares cercanos pero no te involucres en dires y diretes que solo hablan de separación entre la humanidad, que solo trasmiten ira, incomprensión, frustración y miedo.

Todo tiene un fin positivo y en su debido momento saldrá a la luz.

La otra cara del Coronavirus

Dentro de todo este ambiente caótico, de compras compulsivas, de miedos e irresponsabilidades emerge una tímida realidad que va cobrando cada día que pasa más fuerza, energía y vigor.

Estoy hablando de un gran inmenso despertar masivo a la solidaridad, a la ayuda desinteresada, a la responsabilidad, al sacrificio a favor del resto de la población, a la compasión.

Estoy hablando de una re-conexión con el amor que todos llevamos dentro y que teníamos olvidado.

De acuerdo, es cierto, hay muchos aspectos negativos, unos perfectamente visibles ahora mismo y, otros, no tan visibles de los que seremos conscientes cuando se vuelva a la normalidad.

Sin embargo, esta situación está mostrando una serie de cosas a la población española. Imagino que al resto del mundo también, en la medida que les haya tocado vivir la situación actual o parecida.

Nos muestra que el trabajo y las obligaciones familiares son compatibles en muchos puestos de trabajo, que la presencia física en la empresa no es tan necesaria como siempre hemos creído, que hay otra manera de trabajar más relajada que te permiten ser persona a la vez que un trabajador.

Nos muestra que la contaminación se puede reducir en la medida en que todos queramos reducirla a través de nuestra colaboración. Claro que ahora estamos confinados en casa y cuando todo pase volveremos a la normalidad y el gran champiñón de contaminación volverá a aparecer en pocos días de vuelta a la rutina. Pero, ¿no debería de ser igualmente prioritario y preocupante el índice de contaminación que respiramos?

Nos muestra que el trabajo y el dinero no es lo más importante si no tenemos salud para disfrutarlo. Es una lástima que tenga que pasar este tipo de cosas para que nos demos cuenta de que sin salud…..no hay nada.

Nos muestra que si todos aunamos fuerzas somos capaces de cambiar el mundo.

Particularmente, pienso que no se trata de un virus que afecta a la salud, sino que estamos ante un virus económico a nivel mundial. Son momentos muy importantes los que estamos viviendo, de un gran despertar de conciencia masivo a los valores reales de la humanidad. Momentos en los que algunos se enfrentan a sus peores miedos y que tendrán que trabajarlos particularmente. Pero, también momentos de mucha luz y de una energía de altísima vibración donde no hay cabida ya para un viejo sistema económico que se alimenta de la vida, la salud, y la felicidad de las personas.

No puede coexistir la solidaridad, la humanidad, la compasión, la tolerancia, el respeto, el amor con un sistema económico frío, absolutista en el cual solo prima la ganancia sin tener en cuenta quién o qué caiga. Solo hay cabida para sistemas económicos en los que las personas signifiquen más, mucho más que el dinero, en los que se respete el derecho a la vida, a la salud, a la vivienda, a la alimentación, etc de las personas.

El virus se presenta de forma física atacando a través de la salud, sin embargo, su mayor ataque es contra el sistema, el cual cae y seguirá cayendo en picado. Nuevos valores éticos y morales asomarán en los políticos y en la mayor parte de la población que hagan cuestionarse todo el sistema de nuevo. Esperemos que hagan caso al primer aviso y no se tenga que dar otra circunstancia grave para que se den cuenta de que las personas están despertando su conciencia a los verdaderos valores morales y éticos característicos de la humanidad.

Así pues, nos muestra que todo lo que hemos vivido estuvo bien hasta ahora que prima cambiar.

Responsabilidad 100%

 

Mi marido se separa de mí porque le han incitado a hacerlo, porque le han hecho magia o porque le han comido la cabeza. Ejemplos como este hay miles adaptados a cada caso y a cada circunstancia.

Pero, seamos realistas.

El campo no se quema si no está lleno de pasto y matojos secos, tan solo le hace falta una pequeña chispa para que se provoque un incendio y el fuego arrase el campo.

La chispa, el detonante, puede ser cualquier cosa y proceder de cualquier lugar, sin embargo, el incendio no tendría lugar si no estuviera poblado de pasto y matojos secos.

Siguiendo con el ejemplo anterior: los sentimientos secos y estériles ya habitan en su interior cuando se encuentran con una chispa que los hace arder. Y ese corazón seco, sin sentimientos, es producto del trabajo y cuidado de la pareja. Uno y otro han provocado ese estado. Nadie más.

Todo cuanto acontece en tu vida es fruto de tus pensamientos, de tus emociones, de tus palabras y de tus actos:

Tus actos no dicen nada de ti porque van de acuerdo a cómo quieres mostrarte ante los demás.

Tus palabras dicen mucho de ti cuando de tus labios salen palabras cargadas de odio, de resentimiento, de ira, de venganza; hablan tanto como cuando de tus labios salen palabras de amor. Sin embargo, unas palabras pesan más que las otras. Imagino que sabrás cuáles.

Tus pensamientos y emociones lo dicen todo de ti. Si tus pensamientos y emociones son positivos orientados a la tolerancia, el respeto, la compasión, el perdón y el amor o, si por el contrario, van orientados al odio, a la intolerancia, la venganza, a la ira, etc.

Y sobra decir que debe de haber una coherencia entre tus actos, tus palabras, tus pensamientos y tus emociones.

En tu vida habrá amor si en tu interior hay amor, habrá prosperidad si dentro de ti si te sientes a gusto, te realizarás profesionalmente si tu personalidad ha sido bien construida, disfrutarás paz y tranquilidad cuando alcances la conciencia adecuada respecto al amor, el respeto, la tolerancia, etc,

En contra obtendrás desamor y separación cuando en tu interior resida el odio, problemas económicos y laborales cuando tu personalidad sea endeble, infelicidad cuando no estés bien contigo mismo, vivirás en la ira, el odio y la venganza mientras no encuentres el amor y el respeto que has de tener hacia ti mismo.

Es hora de entender todo esto y responsabilizarse al 100% de tu vida, de todo cuanto acontece en ella tanto en el exterior como en el interior.

Es hora de aceptar que solo tú eres responsable del sufrimiento en el que vives.

Cansado de las sectas espirituales

 

Hay quien dice que la nueva forma de pensar, de sentir y de ver al ser humano como una conciencia plena y elevada responde a un engaño y a una estafa en cuya sombra reside un interés económico.

Hay quien dice que este nuevo movimiento es tan solo una moda y que, como tal, con el tiempo acabará desapareciendo.

Los grandes cambios sufridos durante la historia de la humanidad siempre dieron comienzo con un gran cambio o sacudida espiritual, dando paso después a una nueva era o etapa totalmente diferente a la anterior, a una etapa de mayor evolución.

Se dice de nosotros, los espirituales, que somos estafadores porque, a quien quiere escuchar y tiene oídos, le mostramos el otro lado de la moneda. De la crueldad de los seres humanos ya  todos somos conscientes, de la bondad y del amor pocos son conscientes de que existe y de que, además, reside en sus corazones.

Somos perseguidos, acosados por las redes y por privado, somos denunciados falsamente ante estamentos gubernamentales con el fin de que nuestros labios se sellen y no pronuncien aquellas palabras que les llevará a observar la crueldad de sus actos, palabras que les hará despertar y ser responsables de sus actos, palabras que harán caer su estado de confort inculcado, imaginario e irreal.

Cada día que pasa observo cómo el número de estos nuevos espirituales aumenta y cómo comienzan su labor de divulgación: científicos renombrados, médicos y doctores, policías, abogados,  periodistas, curas y sacerdotes, en todas las profesiones, en cualquier lado que te encuentres podrás encontrar un nuevo espiritual y, ante cuya presencia, simplemente siendo, cualquier persona  se siente mejor.

No se pueden sellar nuestros labios porque emitimos con el corazón. Es indiferente los medios que usen para callarnos porque todo eso serán ladrillos que utilizaremos para seguir construyendo mucho mejor.

La historia de la humanidad se repite una y otra vez, siglo tras siglo y estamos siendo espectadores de un gran cambio de conciencia en la humanidad, un cambio que nos permitirá sembrar el amor incondicional en la Tierra y que dará paso a una sociedad más humana, realmente humana.

Da igual que estén realizando una cruzada contra los espirituales, simplemente son los coletazos que da un pez cuando es sacado del agua, presto a morir. Tan solo hay que esperar.

La realidad cambiante

Lo que es ya no es ni será, lo que pudo ser se desvaneció, y lo que sería ya no se dará.

La realidad cambia en cuestión de segundos, cualquiera puede cambiarla.

Todos tenemos ese poder.

Sin embargo, no me gusta esta realidad cambiante. A veces, añoro cuanto guardaba su imperfecto, alocado e incomprensible orden.

Ahora debemos construir nuestra realidad a sabiendas que cualquiera podrá cambiarla.

No sé cuánto durará este último tramo, seguramente más de lo que deseara pues la desesperación deja huella profunda en el deseo, luchando mente contra mente.