Archivo | enero 2019

La enfermedad no existe, es una ilusión.

Nuestro sistema de creencias está anclado en un punto falso por siglos de manipulación, donde se ha ido inculcando que enfermar es algo corriente y normal, donde los medicamentos son necesarios para tener una mínima salud, donde la mayoría de las enfermedades se heredan.

Nada más lejos de la realidad…..

La enfermedad es algo corriente y normal porque nuestra forma de vivir es anormal, vivimos para trabajar y para aportar y ser algo estipulado, lejos de ser y aportar aquello que deseamos. Nuestro estilo de vida es lo que ha hecho que enfermar sea visto como algo cotidiano y normal.

Los medicamentos no curan, esconden la enfermedad y, la mayoría de ellos, son prescritos como medio de prevención y cuyo resultado es el origen de otras enfermedades causados por ellos.

Se nos ha hecho creer que la enfermedad está disponible en nuestros genes desde que nacemos pero, tal cual, es erróneo. Pensamos que si nuestro padre murió de infarto nosotros moriremos de infarto, si nuestra abuela o nuestra madre tuvo diabetes nosotros tenemos muchas probabilidades de padecer diabetes.

Fijáos en esto….”pensamos que….” Ese es el detonante.

En realidad, la enfermedad no se hereda, no es hereditaria. Lo que realmente se hereda, y queda disponible en nuestros genes, es la creencia en la enfermedad. ¿Y quién de nosotros, hoy en día, no cree en la enfermedad?

Claro que no puedo demostrar esto científicamente pero sí bajo una observación de las circunstancias actuales que nos rodean.

Si considero al ser humano como un ser espiritual que lleva encarnando cientos de siglos durante, los cuales, ha experimentado cientos de enfermedades; si éstas fueran realmente hereditarias el ser humano, recién encarnado, siendo un bebé, ya estaría gravemente enfermo de múltiples enfermedades. No le dejarían apenas vivir.

Sin embargo, el ser humano reencarna y, en algunos casos, desarrolla durante su vida determinada enfermedad, en otros casos, no la desarrolla y, cada vez más habitual y frecuente, se vienen dando los casos en que las enfermedades conocidas y, cada vez más habituales, las enfermedades raras, se dan a más temprana edad.

Lo que hace que se desarrolle la enfermedad en unos casos, en otros no y en edades cada vez más tempranas tiene mucho que ver con la reencarnación.

Todos observamos cómo nuestros hijos son totalmente distintos a cómo éramos nosotros, no me refiero a intelectualmente, sino a su sistema de valores éticos y morales. Observamos cómo algunos, desde muy pequeños, tienen claro que han de amar a los animales, algunos no quieren comer carne, otros te hablan de sus ángeles como algo normal, quienes recuerdan parte de sus vidas, quienes ven a los fallecidos vagando por sus casas, quienes se sienten dados de lado en sus colegios por su forma de ser, por no gustarles los juegos bruscos, etc. etc.

Podemos decir que nuestros hijos son de un nivel espiritual más elevado que el nuestro, de hecho, son nuestros maestros, vienen a enseñarnos dónde nos equivocamos para que podamos corregirlo. Esto es algo que muchos de nosotros tenemos claro.

Siendo de un nivel espiritual más elevado, lo normal es que quieran, al encarnar cargar con aquellas cosas no resueltas en la familia y que deban ser solucionadas. De hecho, es así como sucede.

Nuestros hijos heredan todo aquello que no estaba resuelto en el momento de su concepción, me estoy refiriendo a una infinidad de problemas, enfermedades, bloqueos, limitaciones, etc de las cuales muchas veces no somos ni tan siquiera conscientes.

Qué carga es la que acepta cada hijo que traemos al mundo es algo que depende de su potencial y capacidades espirituales para resolverlas y, por supuesto, es de libre elección.

Todos sabemos que venimos a experimentar y que, gracias a esa experimentación, podemos lograr un desarrollo y crecimiento espiritual. Así que a todos nos apremia liberar y liberar los mal llamados problemas en las que debemos incluir la enfermedad.

Normalmente, cuando sucede este tipo de cosas en la familia, solemos hablar de que existen patrones. Decimos que un patrón es repetitivo cuando el mismo hecho se repite en distintas personas del árbol familiar.

La enfermedad, al fin y al cabo, no deja de ser un patrón hereditario.

Si unimos los dos conceptos: que, en cada concepción, encarna un ser de mayor elevación espiritual, que encarnamos para solucionar y liberar los mayores obstáculos que nos lastran; entonces, por lógica, en cada familia habrá un miembro que cargue con tal enfermedad, de igual manera que, otros miembros, cargarán con ciertos aspectos bloqueantes y/o limitantes que se den en la familia.

Por eso, cada vez son más los casos en los que la enfermedad se da en niños cada vez más jóvenes, incluso en bebés recién nacidos. Vienen ya con esa carga porque son capaces de liberarse de ella, forma parte de su aprendizaje y, por supuesto, también de su enseñanza a quienes le rodean.

Por otro lado, hay personas que, no habiendo asumido dicho carga, acaban desarrollando la enfermedad que anteriormente tuvo su padre, madre, abuelo, … El sistema de creencias es lo que se hereda. Observen atrás a su familia, a sus abuelos y bisabuelos y descubrirán cómo han ido progresando en sus creencias y todos los miembros, prácticamente, han ido al unísono en su sistema de creencias.

Así que, al heredar el sistema de creencias cualquier cosa que experimente como algo traumático o negativo, puede hacer despertar la idea en la enfermedad familiar y desarrollarla.

Llegados a este punto algunos pensarán que es indiferente el motivo por el que se origine la enfermedad puesto que la misma se origina y es algo real, algo físico; entonces, ¿por qué digo que es una ilusión?

Es muy sencilla la explicación, tanto que parecerá increíble.

Es una ilusión porque si lo que heredo es una creencia significa que lo ha creado mi mente y si mi mente puede crearla también puede eliminarla. No existe, si yo no quiero. Todo depende de mí, de nadie más.

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Desmantelando las Terapias

 

Hace algunas semanas que el Gobierno Español dejó de reconocer algunas terapias. La mayor parte de terapeutas o no terapeutas, hablemos de personas con un enfoque holístico simplemente, sintieron miedo y pesar por estas medidas.

Todos sabemos que España es diferente. Y  nos alegramos de eso la mayoría de las veces. En este caso, España se encuentra al final de la cola en un mundo que tiende a ver al ser humano como un ser completo, en un mundo donde se empieza a prescindir de tanto medicamento para atender la enfermedad a través de todos los medios existentes, sean estos farmacéuticos o no. En toda Europa las terapias holísticas están en auge y son reconocidas paulatinamente. Igualmente, en América, en Asia, en África.

España es diferente sí, por supuesto. En España se analiza si las terapias aportan económicamente un buen montante o si, por el contrario, ese montante económico le supone una merma en sus arcas.

De este modo, prohíben la recolección de plantas autóctonas y su uso ancestral porque en dicha recolección natural no obtienen beneficio alguno. Así, desvirtúan las terapias porque a través de ellas observan una disminución económica en sus ingresos:  no hay prescripción médica alguna, no hay ingreso.

Si el español consigue sanarse así mismo, el estado pierde dinero a través de uno de sus mayores aliados, las farmacéuticas. Así que interesa, la enfermedad.

El hecho de que desvirtúen las terapias y las prohíban solo hace saltar a la luz el miedo que, el estado español, tiene ante tal proliferación, miedo a que sus ingresos por enfermedad sigan cayendo en picado.

Simplemente, miedo. Y ese miedo, sinceramente, no es preocupante.

Por otro lado, las personas con enfoque holístico, ante tal medida, también sintieron miedo. Miedo a no poder realizar con tranquilidad aquello en lo que, realmente, confían, como un medio de ayuda al ser humano en todos los aspectos. Miedo a ser perseguidos pública, social,  económica y legalmente.

Lo que no ven estas personas es que la medida del Gobierno es un gran favor que nos están haciendo. ¿A quién le interesa que lo holístico sea reconocido por el Gobierno? Al propio Gobierno, pues accedería a unos determinados ingresos (que aún no lo ve claro).

Estar reconocido por el Gobierno significa trabajar durante unas determinas horas estipuladas y de una manera concreta también puesto que el reconocimiento origina una serie de normas y leyes que habrá que cumplir y las cuales no irán destinadas a un enfoque holístico sino a un enfoque económico.

¿Alguien se imagina qué puede suponer para las terapias holísticas que el Gobierno las reconozca?

“”Perdone, caballero, pero su sesión ha terminado, no puedo continuar a pesar de que el tratamiento no ha finalizado ya que el Gobierno me prohíbe alternar varias terapias en la misma sesión.¡¡¡””

Realmente, si a algún terapeuta le interesa este tipo de cosas es porque, en realidad, no está realizando su trabajo desde el amor incondicional al ser humano sino desde la perspectiva del lucro.

Las terapias alternativas has existido desde que el hombre es hombre y jamás han podido eliminarlas, ni cuando hicieron una cruzada contra las mal llamadas “brujas”, mujeres que tan solo ayudaban a su prójimo a través de oraciones y plantas.

Así pues no hay nada que temer. Habrá una merma de terapeutas que caigan, seguramente. Pero aquellos que lo practiquen por amor seguirán existiendo, y seguirán teniendo su clientela. Porque hay que reconocer que lo que el Gobierno está haciendo, al fin y al cabo, es publicitarnos de una manera gratuita. La publicidad negativa es también una forma de publicitarse y se nos concede gratuitamente.

Las personas que necesiten de nuestros servicios sabrán de nosotros. De la misma forma que, antaño, cuando alguien necesitaba un curandero lo buscaba y lo encontraba.

No hay nada que temer ni perder y mucho que agradecer y ganar.

Se podrá mantener el objetivo, la esencia de las terapias, sin intrusiones egoístas y separatistas; se podrá llegar a quien realmente lo necesita.

Por todo esto, doy gracias al Gobierno por sacar las terapias alternativas a la luz, por hacerlas publicidad, por sacarnos de unas normas y leyes que las deteriorarán, por allanarnos el camino de vuelta a nuestra esencia primigenia.

Gracias, por facilitarme salir de la Matrix.

El mayor engaño, aborregamiento de masas.

 

Llega el mes de diciembre y todas las personas de nuestra sociedad empiezan a hacer planes y organizar la agenda para festejar  la festividad de la Navidad y el Año Nuevo.

Y qué celebramos? El nacimiento de un Cristo que no nació en Belén, ni nació en el mes de diciembre ni en invierno tan siquiera. Lo celebramos derrochando una cara comida, adornando la mesa y la casa, vistiéndonos de gala y haciendo miles de regalos, mientras más mejor. Pero, no era Jesucristo pobre? Predicaba sobre la riqueza? Hablaba a sus discípulos que le honraran con ropas y comidas caras y le ofrecieran regalos?

Alguien se ha parado a pensar y a preguntarse….¿Esto de qué va? A quién le interesa celebrar esta festividad? De dónde viene? Para qué se celebra?

Es curioso que la base de la festividad, el nacimiento de Jesús, esté sustentada en algo que no sucedió, en una palabra, en una mentira.

Curioso que exista esta celebración en la que, una vez al año, se nos permite sentir amor porque el resto del año ya se encargan de provocarnos todo tipo de emociones y pensamientos insanos. Ahora, eso sí, una vez al año se nos permite sentir amor pero cuando ellos quieren y como quieren que sea. Ah pero ese permiso les tiene que dar algún beneficio, así que nos jalean para sentir ese amor ficticio (que el resto del año brilla por su ausencia) y nos animan a comprar todo tipo de cosas porque ya se ocuparon de implantarnos  mentalmente cómo es la fiesta idílica a través de la televisión. Lucrarse se lucran de lo lindo.

Hace ya mucho tiempo que, en vista de que no podían acallar a los cristianos, se inventaron esta fiesta, alejada de lo que realmente pasó y fue y, desde entonces, hemos seguido como borreguitos al matadero. Ojos que no ven, corazón que no siente. Así nos taparon la boca y los ojos en aquellos momentos, el miedo hizo el resto, un miedo que sigue, hoy en día, encubierto bajo una celebración ficticia llena no de amor sino de lujuria, embriaguez, despilfarro, etc. etc.

Qué es, en realidad, esta fiesta llamada Navidad???¡¡¡¡¡

Y no hablemos del Año Nuevo…. A ver, bajo qué calendario el día 1 de enero es año nuevo? Todo depende de dónde vivas y de la cultura que te rodee…no es cierto?

Alguien  instauró un calendario….muy bien, bajo qué criterio? Así que celebramos el año nuevo porque alguien así lo dispuso, qué curioso….

No voy a hablar de otras culturas, aunque la China es, bajo mi parecer, la más ajustada en su celebración al Año Nuevo. Si evitamos los criterios humanos y sus reglas, normas y cánones, preceptos, leyes y otras….tan solo nos queda observar el ciclo de la propia Naturaleza.

Cuándo inicia el año la Naturaleza? En primavera, es cuando todo renace. Es absurdo celebrar el nuevo ciclo en pleno invierno cuando todo duerme, o en otoño cuando todo decae, o en verano cuando está en su máximo apogeo.

Pero celebramos el Año nuevo en contra de la Naturaleza y celebramos la Navidad en contra de Cristo…Increíble.

Esto es el mayor engaño que ha conseguido aborregar a una cantidad muy muy grande de personas y, a partir de este escrito, habrá quien me llame loca y seguirá tan a gusto en el redil.